Sobre Thalassa de Antonio Leal
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| "Quise traer a la memoria del lector el mundo de las sirenas" |
| texto: Juan José Flores Nava |
| Viernes, 24 de abril de 2009, fuente El Financiero- |
- El trabajo poético de Antonio Leal.
El encuentro con Antonio Leal fue casual. Sucedió en Xalapa. Él estaba acompañado del poeta Carlos Ernesto García. Carlos fue quien nos presentó y, ahí mismo, me dijo que Thalassa, el más reciente libro del poeta Leal, era una obra grande. Sin falsas modestias, Antonio Leal asintió, y con gentileza mostró por qué.
Admirado, con los ojos y oídos bien abiertos, aten- to, no me quedó más que escuchar gustoso al poeta Leal por un rato: y, sí, cada palabra suya iba descubriendo una obra que concentra la nitidez del Caribe, lo intempestivo del mar, la niebla que perturba al navegante, el canto de las sirenas (sobre todo el canto de las sirenas), la odisea de Ulises, y el estado de gracia que da el arribar a buen puerto tras varios días de océano.
"Como un rebaño de olas cabritean/ en la blancura de esta página./ Buscan el vaivén de las horas más/ núbiles de las tres de la mañana./ Suelen esconderse en el vestíbulo/ del silencio y nadie las vislumbra./ Duermen yermas contigo, aunque nunca/ serán tuyas. Al escenario siempre/ llevan el mismo papel de antaño/ en el poema, que es donde envejecen,/ sin morir", escribe sobre las sirenas Antonio Leal en "¡Thalassa!", el poema que abre el libro publicado por Siglo XXI.
-Si te das cuenta -nos decía el poeta en aquella ocasión- estos poemas, casi todos, están escritos en endecasílabo. Si el lector no sabe lo que es un endecasílabo, no notará este detalle y perderá buena parte del valor del verso medido. Su lectura no estará a la altura de lo requerido, de lo que le exijo. Si no sabe y no le importa, habrá de leer con bastantes limitaciones mi poema. Pero eso, lo sé, en nada perjudica a mi libro; lo único que pasará es que su experiencia quedará en un nivel deficiente, no "gozará" todo lo que expresa cada verso.
Lo que muestra, dirá el autor un día después en entrevista, que Thalassa es un texto para iniciados, que va dirigido a lectores con un alto sentido de lo que es y ha sido la tradición poética.
-No me tiembla la voz al comentarle -dice- que el propio director de Siglo XXI, el poeta y filósofo Jaime Labastida, en uno de sus más recientes libros escribe la siguiente dedicatoria: "Para el altísimo poeta Antonio Leal". Y es que él y yo, en su oficina, leímos juntos Thalassa. Verso por verso. Lo cual me llenó de alegría y de enorme satisfacción.
-El libro parece estar inscrito en la más sólida tradición poética, esa en la que al volver al texto muestra algo nuevo, algo distinto en cada ocasión.
-Esta circunstancia permite que la lectura de Thalassa sea "digerida" en un espacio de tiempo amplio; debe pasar un tiempo para que los "significados" de Thalassa se agoten. Un ejem- plo. Hay por ahí un verso que dice, sobre las sirenas, que son "ingrávidas". Bueno, una simple lectura puede hacerle pensar al lector que lo que digo es que las sirenas son livianas, que no pesan, que la gravedad no las afecta. Y, mire, no es esto lo que yo quiero "significar". Una lectura así sería para mí un "galimatías" que el lector me pretende adjudicar sin siquiera darme aviso. Porque lo que quiero decir es que las sirenas son literalmente "ingrávidas", pues no tienen contacto sexual con los hombres y, por lo tanto, nunca se embarazarán, nunca serán grávidas.
-Usted consigue en sus versos hacer una mezcla muy fina entre los mares griegos y los mares de su tierra caribeña [Antonio Leal nació y vive en Chetumal, Quintana Roo]; quiero decir, entre el habla culta y el habla coloquial (y regional). Escribe, por ejemplo: "Ya olvidó el atabal de la foresta,// cuando era un libre y simple saraguato./ En su memoria ya no está la selva,/ el jelengue de andar entre bejucos."
-Sí, es otra propuesta del libro. Porque fue hecho originalmente o, mejor dicho, iba orientado a "impactar" a los lectores, a los poetas del entorno Caribe, pues mantengo una estrecha comunicación con varios de ellos. Finalmente jelengue, bucanea, huracán, etcétera, son palabras del mundo del Caribe.
-¿Por eso escoge el tema de las sirenas?
-No. Alguna vez leí que el gran poeta romano Ovidio dijo que el poeta, al escribir, debe de cargar sobre sus hombros un gran tema, siempre y cuando sea capaz de soportarlo. Yo me aventuré con las sirenas, y en Thalassa están mis conclusiones. Fue la carga que pude soportar. Creo que algo logré. Me metí a la mina con pico y pala. Le di duro; muy duro en verdad. Quizá sólo saqué astillas. El tiempo lo dirá. Pero, en tanto, ahí está el resultado.
-Sirenas bogavantes, olas que cabritean, horas núbiles, náufrago aún dentro del curricán, día mandala, canoras sirenas laudan, dádiva de conchas cantada siempre en todos los balandros, la sirena Ligia inmemorada: munificente musa de la flauta... ¿De dónde extrae tantas palabras?
-Muchas de ellas me fueron sugeridas: las tuve que soñar. Porque no podía incluir cualquiera. Con esto de que me preocupaba el mundo en el que se mueve la poesía en el Caribe, y con aquello de que como autor debía de encontrar la palabra justa que dijera lo que yo quería decir y no otra cosa, me costó mucho trabajo. Aunque suene mal, muchas veces busqué la palabra que "midiera" el espacio que yo necesitaba para "rematar" felizmente un endecasílabo.
-¿Alguna vez escuchó el canto de las sirenas?
-Ese fue otro de mis propósitos: que cada lector escuchara en Thalassa el canto de las sirenas. Por eso estoy seguro de que si un lector, por incipiente que sea, se acerca a Thalassa, lo hará porque de alguna manera ya escuchó el canto de las sirenas, ya habrá leído a otros poetas. Quise traer a la memoria del lector el mundo de las sirenas, decirle los nombres que han tenido desde el mundo clásico hasta la fecha. Y quizás, algún día, alguien me dé las gracias por ello. | | |
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Por lobogabriel - 25 de Abril, 2009, 17:24, Categoría: librocomentarios
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